A veces sentimos miedo. Podemos tener temor a la oscuridad, a quedarnos solos, a una tormenta o a hacer algo nuevo. Sentir miedo no significa que seamos débiles; todos alguna vez lo sentimos.
Lo más importante es recordar que Dios nunca nos deja solos. Él promete estar con nosotros, cuidarnos y darnos fuerzas. Cuando tenemos temor, podemos hablar con Dios en oración y confiar en que Él nos acompaña en todo momento.
Cada vez que el miedo quiera entrar en tu corazón, recuerda estas palabras de Dios:
“No temas, porque yo estoy contigo.”
Isaías 41:10

